martes, 24 de julio de 2018

Reseña #23 La voz dormida





La mujer que iba a morir se llamaba Hortensia. Tenía los ojos oscuros y no hablaba nunca en voz alta. Solo cuando la risa le llenaba la boca, se le escapaba un Ay madre mía de mi vida que aún no había aprendido a controlar, y lo repetía casi a gritos sujetándose el vientre. Se pasaba gran parte del día escribiendo en un cuaderno azul. Llevaba el cabello largo, anudado en una trenza que le recorría la espalda, y estaba embarazada de ocho meses.

Ya se había acostumbrado a hablar en voz baja, con esfuerso, pero se había acostumbrado. Y ahbía aprendido a no hacerse preguntas, a aceptar que la derrota se cuela en lo hondo, en lo más hondo, sin pedir permiso y sin dar explicaciones. Y tenía hambre, y frío, y le dolían las rodillas, pero no podía parar de reír.

Reía.

Reía porque Elvira, la más pequeña de sus compañeras, había rellenado un guante con garbanzos para hacer la cabeza de un títere, y el peso le impedía manipularlo. Pero no se rendía. Sus dedos diminutos luchaban con el guante de lana, y su voz, aflautada para la ocasión, acompañaba la pantomima para ahuyentar el miedo.

El miedo de Elvira. El miedo de Hortensia. El miedo de las mujeres que compartían la costumbre de hablar en voz baja. El miedo en sus voces. Y el miedo en sus ojos huidizos, para no ver la sangre. Para no ver el miedo, huidizo también, en los ojos de sus familiares.

Era día de visita.

La mujer que iba a morir no sabía que iba a morir. 

Así empieza La voz dormida, una novela en la que Dulce Chacón nos introduce en la vida de las mujeres de las cárceles de la posguerra española y la de sus familiares y también la situación de las pocas facciones de la resistencia que quedan por los montes del norte de la Península.

¿Qué puedo decir? Este libro es una joya. Es la segunda novela que leo de Dulce Chacón y sigo alucinando con la forma que tiene de transmitir la psicología de los personajes y hacerte empatizar con las situaciones  que van viviendo.  

El libro comienza a principios de 1941 y llega hasta 1963, sigue un orden lineal como base, pero está plagado de flashback, con los que consigue en muy pocas palabras ponerte en antecedentes de la situación y caracterízar a los personajes de una forma sublime, y flashfoward, con los que te adelanta acontecimientos que te hacen sufrir ya antes de tiempo. Pero, la autora no solo juega con los flashfowards para conseguir esto sino que también lo hace con el conocimiento que el lector tiene de la historia: Chacón sabe que el lector conoce como va a terminar la lucha de estos personajes y se aprovecha de eso. Por ejemplo, muchos personajes se muestran esperanzados, a pesar de todas las penurias y torturas que están sufriendo, e incluso hacen planes de futuro, porque saben que en cuanto termine la guerra en Europa los aliados van a entrar a quitar a Franco y devolverles la República, pero el lector sabe que esto no va a pasar, que nadie va a venir a salvarlos y que van a morir en esas cárceles o a dar su vida en el monte para nada.

De los personajes voy a destacar solo a algunos porque hay un montón y todos están muy bien definidos y tienen algo que se podría destacar. Primero que nada, Tomasa, que es la responsable de que leyera el libro. Tomasa protagoniza una escena en la que obligan a las presas ateas a besar una imagen del niño Jesús. Por supuesto, Tomasa se niega y cuando la agarran de la cabeza y la acercan, le muerde un dedo a la imagen y lo rompe. Lo que se convierte en una escena bastante cómica y desgarradora a la vez. Por un lado, la cara de las monjas y los comentarios de las presas te hacen reír, pero por el otro, el castigo va a ser brutal, por lo que es bastante agridulce la escena. Esta escena sale también en la adaptación cinematográfica y Los chicos del maiz utilizan el audio para introducir una de sus canciones. Eso me llevo a averiguar que película era, ver que estaba sacada de un libro de Dulce Chacón y decidir leerlo. 

Hortensia y Pepita son dos hermanas, pero tan diferentes como la noche y el día. Y no solo físicamente sino en el carácter y en el compromiso político. Hortensia pertenece al Partido Comunista y luchó en el bando repúblicano, tras el final de la guerra se echó al monte con su marido y se unieron al famoso guerrillero llamado El Chaqueta Negra, por lo que está presa ya desde el principio de la novela. Pepita era apenas una adolescente cuando empezó la guerra y nunca ha salido de su pueblo hasta que su hermana ingresa en prisión y se va a Madrid para poder verla. Es muy servicial y no está interesada en la política, incluso le da miedo que puedan pensar que tiene ideas. Ella dice que la valiente es su hermana, pero yo no estoy del todo de acuerdo. Obviamente, Hortensia es muy valiente, pero Pepita también, porque a pesar de todo el miedo que tiene, se atreve a hacerle llegar mensajes al marido de su hermana y colabora con el partido en lo que le piden. Es cierto que no lo hace por política, sino por amor.

Elvira es apenas una cría, está presa porque fueron a buscar a su hermano para detenerlo y no lo encontraron, entonces se la llevaron a ella, la interrogaron, la torturaron y, como no sabía nada, la encerraron. Es un personaje que le da mucha frescura a la historia, crea situaciones muy interesantes y me gusta mucho la relación que tiene con su hermano.

El Chaqueta Negra es el hermano de Elvira, un líder guerrillero que lucha en diferentes frentes, es uno de los más buscados por los fascistas y el mejor amigo del marido de Hortensia. Protagoniza la historia de amor más bonita del libro y la más triste, pues "escoge" el peor momento para enamorarse y su situación no es la más propicia para un noviazgo, lo que también genera situaciones cómicas.

Y también debería mencionar a Reme y a Mercedes. Reme es un personaje que me sorprendió. Es una de las pocas que consiguen salir de la cárcel y si bien cuando estaba en la cárcel no me llamaba la atención y me parecía incluso prescindible, cuando sale fuera el personaje cobra otra fuerza y otra importancia. Mercedes es una de las carceleras, la destaco porque, aunque todas se ensañan con las presas y parecen difrutar haciendoles daño, Mercedes se limita a hacer su trabajo e intenta en la medida de lo posible no dañarlas. Es la única de las carceleras que muestra empatía y a la que le afecta lo que les pase a las presas.

En definitiva, el libro es fantástico y os lo recomiendo muchísimo. Dulce Chacón fue una escritora prodigiosa. 

¿Y vosotros? ¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido?
¿Pensáis leerlo?

1 comentario:

  1. Hola, mmmmmm no soy de leer este tipo de novelas pero creo que me estoy perdiendo de mucho =(
    Suena muy bien el libro, creo haber escuchado de la autora pero no recuerdo bien, pero la tendré en la lista ;)
    Saludos!

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