miércoles, 29 de marzo de 2017

Frases y fragmentos de El legado Van Alen


EL LEGADO VAN ALEN (Los sangre azul IV)

Melissa de la Cruz


Oyó su voz alta y clara dentro de su cabeza. Déjale.
¿Por qué iba a hacerlo? ¿Qué me ofreces tú?
Nada. Y todo. Una vida de riesgo y aventura. Una oportunidad de ser tú misma. Déjale. Ven conmigo.
Desde luego, era un caradura. ¡Ella ya había tomado su decisión! No pensaba dejar a su gemelo plantado en medio de la vinculación, delate de todo el Cónclave. Era consciente de que aquello sería motivo de murmuración durante siglos. ¿Quién se había creído que era? ¿Estaba sonriendo con suficiencia? Y tanto que sí. Sabía que estaba consiguiendo que ella se retorciera. Se lo echaría en cara, le haría desear que... que jamás...
¿En que estaba pensando? Kingsley estaba aquí. Dijera lo que dijera, sus actos decían más que su verborrea. Debería estar en París, pero estaba allí, en la iglesia, en la vinculación, porque quizá, solo quizá, sentía algo por ella, algo real y verdadero. Algo que él no podía negar, por muchas bromas que hiciera al respecto.
Puede que estuviera allí porque la amaba.
Acabemos con esto, le había enviado Jack. Jack la querría una vez estuvieran vinculados, pero solo porque sería su deber hacerlo, porque la vinculación le obligaba.
Mimi sostuvo la mirada de Kingsley. No puedo...


Mimi podía verlo: una pila de cadáveres sobre el suelo.
Notó que se le encendía la sangre ante el desafío, pero fue algo superficial, el tipo de excitación pasajera que uno sentía en un combate de boxeo cuando ya sabe el resultado. Aquellos matones se creían duros, pero no eran nada: pulgas en el lomo de un búfalo, hienas ante leones. Mimi deseó que fuera algo más deportivo, un desafío mayor.

Estaba dirigido a Araquiel.
El Ángel del Juicio, Mimi lo sabía. También llamado el Ángel Bifronte, o el de las dos caras. El que llevaba dentro tanto la oscuridad como la luz.
Kingsley Martin.

Mimi sintió el impulso de arrodillarse.
Ante ella estaba la Estrella de la Mañana. Su único y verdadero príncipe. Qué apariencia tan magnificiente, tan adorable. Mimi recordó que había obedecido hasta su menor orden, cómo entre los tres habían conquistado el Cielo y la Tierra para el Todopoderoso.


Era gracioso que la Conspiración hubiera hecho creer a los humanos que los vampiros temían al sol, cuando la verdad era lo contrario. Tanto lo habían amado que habían sido exiliados del cielo a causa de su amor por la luz de Lucifer.

Era todo políticamente incorrecto, anacrónico y fabuloso.

Miguel necesitaba a otro mentiroso como él para que el engaño  funcionara. Un diablo para pensar como el diablo.

El ejercicio había concluido. Sabía quién era, dónde estaba y qué le había pasado. (*Spoiler* seleccionar para leer) Era Bliss Lewellyn, estaba en Hamptons y llevaba el alma de Lucifer dentro de su cuerpo. (*fin del spoiler*)
Esa era su historia.
Al día siguiente tendría que recordarla entera de nuevo.


Y cayó directamente en los brazos de su antiguo amor y actual perseguidor.

Era imposible que hubiera caído. Él no. No esa deslumbrante y temible luz que él era. No. Ella había visto su auténtica forma y era sobrecogedora. Un pilar de fuego. Un millar de soles ardientes con llamas del color de la más oscura de las noches. Terrible y magnífica, y más aterradora que nada que jamás hubiera visto.

Y es que en algún lugar del frágil núcleo de cemento del oscuro corazón de Azrael, algo se estaba fundiendo.

Había permitido que sus sentimientos interfirieran con su trabajo. ¿Desde cuando tenía sentimientos Azrael?

Quizá en esta reencarnación fuera una princesa malcriada, pero era una guerrera por naturaleza. Azrael necesitaba esto.

Ni una sola vez se le había ocurrido pensar que pudieran fracasar en su búsqueda. Nunca. Y saber que habían llegado tan cerca solo para quedarse tan lejos... 

- No llores por mí, Azrael. No desperdicies tus lágrimas.   

Aquella era su verdadera forma: el oscuro y terrible Azrael, el Ángel de la Muerte. El Apocalipsis, el heraldo de Hades, del horror y la ruina. Todo eso abarcaba dentro de su alma y su ser.

4 comentarios:

  1. Me encantan las entradas de frases, gracias por la recopilación
    Besos!

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    1. A mí también me gusta muchísmo leerlas, por eso las hago. Por si a los demás les guasta tanto como a mí. Jajaja...
      Besos ^^

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  2. Me encanta las entradas que haces con fragmentos y frases, yo siempre apunto mis favoritas en un cuaderno *.*

    ¡un beso!

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    1. Jajaja cada vez me doy cuenta de que tenemos más cosas en común. Yo hago lo mismo. XD
      Un beso, preciosa.

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