domingo, 27 de marzo de 2016

No mi obediencia

NO MI OBEDIENCIA

El rebelde busca la tempestad
como si en las tempestades se encontrara la paz.


Dice Alejandra Pizarnik que la rebeldía es mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos. Supongo que ese es el castigo del rebelde, el pez que nada contracorriente para morir electrocutado. Ese castigo que no es otro que la recompensa que dice Cercas que la sociedad le reserva a los héroes. Pues, para mí, un rebelde es siempre un héroe en potencia, alguien que se enfrenta a algo superior a él, algo que no puede vencer, pero lucha y en su lucha está la victoria. Porque no puede evitarlo, porque la paz del rebelde es la lucha, porque no hay animal tan manso que no se irrite cuando lo atas, porque el rebelde prefiere morir de pie a vivir arrodillado. Porque gracias al rebelde, a todos esos rebeldes de la historia, que han sido también nuestros héroes, el yugo de nuestras cadenas es hoy más leve.

Así que quiero agradecer a todos esos rebeldes que nos han traído libertades, a todo el que se a enfrentado a la sociedad de su época, a lo que se suponía que tenía que ser pero no "estaba bien", a lo que no podía cambiarse. Gracias a todos ellos por "sembrar una simiente de rebeldía para que hoy recojamos una cosecha de libertades".

Y ahora os pido, a todos vosotros, al rebelde de vuestro interior, al héroe en potencia que llevais dentro: sal, revélate y rebélate. No está todo hecho. A vosotros os pido, sed hoy los héroes del mañana, los rebeldes que traerán más libertad al mundo, más igualdad, un mundo más justo, no penséis en la recompensa o el castigo que recibiréis, porque cuando el germen de la rebeldía ha arraigado en nuestro interior no podemos evitar "nadar contracorriente". 

Y a los demás, al orden establecido, a lo que se supone que debe ser, a los que pretenden quitarnos lo que esos héroes han conseguido: dejad de prohibir tanto, porque a este paso no tendremos tiempo a desobecederlo todo.

Podrán atar mis manos, torturar mi cuerpo e incluso matarme, 
así conseguirán mi cadaver, no mi obediencia.

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