domingo, 20 de marzo de 2016

Elegía a F. G. Lorca


¿Y MI LUNA? ¿DÓNDE ESTÁ MI LUNA?

Elegía a F. G. Lorca

"¿Y mi luna? ¿Dónde está mi luna?": fueron las últimas palabras del poeta granadino antes de que su voz se apagara para siempre. 

"¿Y mi luna? ¿Dónde está mi luna?": un último poema, inconcluso quizá, que con un solo verso ponía fin a una corta pero fructífera trayectoria poética. 

Él lo supo desde siempre. "El poeta y la muerte" escribió Machado:
 

Se le vió, caminando entre fusiles,
por una calle larga (...).
Se le vió caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.



Lo supo esa misma tarde mientras divertía a sus hermanas con el relato del mercader que huía inútilmente de la muerte; lo supo días antes mientras narraba a un buen amigo sus pesadillas; lo supo desde el primer momento en que tomó una pluma entre sus dedos, desde el instante en el que comprendió que su musa era blanca y estaba en el cielo. 

"¡Huye luna, luna, luna!" dijo el niño, y luna huyó para no mostrar el camino a los fusiles. Todo fue inútil; y más tarde escribiría Neruda, cargado de justo resentimiento: "Federico García Lorca no fue fusilado, fue asesinado. Naturalmente nadie podía pensar que le matarían alguna vez. De todos los poetas de España, él era el más amado". 

Pero lo cierto es que Federico pronunció sus últimas palabras solo, frente a los matadores. Con el corazón destrozado por la traición de un amigo y con la mirada perdida por el abandono de su musa, entre el ruido ensordecedor de los fusiles, sólo alcanzo a decir: 


¿Y mi luna? ¿Dónde está mi luna?

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